
Para los que no pudistéis acudir aquí os dejo la entrada que dio comienzo a la Eucaristia:
Hace 598 años que nuestros antepasados terminaron de edificar este templo en el que nos encontramos dedicado en un principio al Salvador y cambiando unas décadas más tarde de titularidad, quedando hasta nuestros días bajo la advocación de las Santas Justa y Rufina. Estas santas sevillanas del siglo tercero, alfareras de profesión, fueron capaces de dar su vida por amor a Dios y demostrarlo ante el pueblo romano. Maluenda, guiado por esta misma fe decidió nombrarlas patronas y protectoras de nuestro pueblo. El fervor de este pueblo hizo que se les dedicase este magnífico altar que hoy podemos contemplar, se crease una Cofradía a la que pertenecía casi la totalidad del pueblo y que se acordase el día 1 de diciembre de 1595, ante el obispo de Tarazona, D. Pedro Cerbuna realizar un voto solemne a Dios Nuestro Señor de observar, solemnizar y guardar de aquí en adelante y perpetuamente la festividad de Santas Justa y Rufina que en cada año la Santa Madre iglesia celebra el día 17 del mes de Julio y que hoy, 400 años más tarde seguimos celebrando.
Pero la devoción de los habitantes de Maluenda era cada vez mayor y por eso quisieron que llegase hasta nuestro pueblo, en octubre de 1785 las Reliquias de estas Santas, una parte del codo de Santa Justa y una parte del cráneo de Santa Rufina desde Sevilla, aumentando todavía más este fervor.
En estos dos últimos siglos en esta Iglesia han sucedido diferentes acontecimientos: dejó de ser parroquia para ser filial de Santa María, desapareció la cofradía dedicada a las Santas, ha sufrido diferentes restauraciones, pero hoy, más que nunca, y después de estar cerrada al culto desde mayo de 1999 queremos volver a abrir sus puertas, a continuar y aumentar esa devoción que comenzaron nuestros antepasados y que nos han transmitido hasta nuestros días, a vivir unidos y guiados por ese amor de Dios por el que nuestras Patronas dieron su vida.






































