.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-Todas las fotografías que aparecen en este blog forman parte del Archivo Fotográfico de Maluenda de Jesús Gil Alejandre.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

domingo, 31 de mayo de 2015

CURIOSIDADES DE MALUENDA: UN PELÍCANO EN EL RETABLO MAYOR

El retablo mayor de la iglesia de Santa María de Maluenda guarda más de una curiosidad que iremos descubriendo poco a poco. Hoy me voy a centrar en un pelícano con sus tres crías que se encuentra sobre la talla de la Virgen.



¿Por qué nuestros antepasados quisieron  representar la figura de un pelícano en este retablo?
Cuenta la leyenda que la hembra del pelícano es capaz de herirse el pecho con su pico y sangrar para alimentar a sus crías y así salvarlas, ofreciéndoles su propia vida. Este hecho hizo pensar a los antiguos que el pelícano era símbolo del sacrificio absoluto y representa a Cristo que derramó su sangre en el sacrificio de la cruz, entregándose y llegando a morir para salvar a la humanidad.
San Agustín señala que mientras la serpiente (representante del mal) es capaz de comerse a sus propias crías, el pelícano se abre el pecho para que su sangre les devuelva la vida. Y como tal aparece en la iconografía cristiana sobre todo a partir del s. XIII en que simboliza a Cristo derramando su propia sangre en la cruz, hecho que recuerda el acto de amor y de entrega, que es el sacrificio de Cristo, actualizado en la Eucaristía.
La Eucaristía es el momento en el que el mismo Cristo nos alimenta con su cuerpo y su sangre para salvarnos. Así como el pelícano da la vida por sus crías, Cristo da la vida por nosotros para que podamos tener vida eterna, y así como las crías no podrían vivir sin la carne que les da, tampoco nuestro alma podría vivir sin el alimento de la Eucaristía: el Cuerpo y la Sangre de Cristo.

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